HISTORIA DEL KARATE

Fue en Okinawa donde el karate tuvo su origen.

Okinawa, la principal isla de la cadena Ryukyu, se ubica aproximadamente a 480 km al sur del extremo meridional de las islas principales del Japón, a 560 km al norte de Taiwán, y a 750 km al este de China. Aquí se encuentran las corrientes cálidas del Mar Amarillo y del Mar de la China Oriental y del Océano Pacífico.


EL ARTE DE “TE”

Aunque la historia de Okinawa alcanza alrededor de mil años, desafortunadamente no existen pruebas fehacientes de los comienzos del Karate. Su historia puede reconstruirse parcialmente a partir de la escasa documentación histórica existente sobre el Karate y la información fragmentaria proveniente de la tradición oral, transmitida del maestro a sus discípulos, a través de los años.

Las artes marciales nacieron del instinto humano fundamental de supervivencia. Las artes de defensa personal se desarrollaron de diversas formas. El boxeo y la lucha fueron desarrollados en occidente; mientras que en oriente florecieron artes como el Kempo, Judo, Yawara y Kendo.

Los okinawenses desarrollaron su propia técnica de defensa personal llamada Te, que literalmente significa mano. La principal diferencia entre el Te okinawense y el Kempo, Yawara u otras artes de China, es el énfasis en la práctica de la makiwara para el desarrollo de los puños, pies, codos y canto de manos. Un libro histórico chino llamado Bubushi en japonés (espíritu de las artes marciales) describe todos los estilos de las artes marciales en China y las distintas técnicas para desarrollar las diferentes partes del cuerpo. El uso de la makiwara, sin embargo, no es mencionado.

Para ser exactos, el arte de Te antecede al Karate. La literatura de RyuKyu (antiguo nombre de Okinawa) menciona la existencia del Te antes de la práctica del Karate en Okinawa en el siglo XVII.

To, el primer carácter de To-Te, es el símbolo de T’ang, el nombre de la gran dinastía china que floreció entre los años 618-906 d.c., e influenció las culturas de Okinawa y Japón de muchas maneras. Tan grande fue la admiración de los okinawenses y japoneses por la dinastía T´ang que, en el siglo siguiente al fin de esta gran dinastía, el carácter To (leído como kara: vacío) fue usado como adjetivo representando a China. Por ende To-Te quería decir también: “la mano que vino de China”.

El desarrollo del Te se aceleró durante la subyugación de las islas RyuKyu en 1609 por el clan Satsuma de Japón. Este clan prohibió el uso de armas y la práctica de artes marciales por parte de los ryukyuanos. A pesar de la existencia de esta prohibición por más de 350 años, el arte del Te no fue perdido sino, por el contrario, refinado. El arte prohibido fue enseñado de padres a hijos en secreto y clandestinamente.

No fue hasta fines del siglo XVII y comienzos del XVIII, que el arte del Te se fusionó con el estilo chino de arte marcial, formando el Karate actual. Hay evidencias históricas que enviados chinos fueron a Japón para prevenir al Gobierno Japonés que los mongoles estaban haciendo preparativos para una guerra. Esos enviados chinos eran monjes Zen y expertos en artes marciales. Okinawa era la escala geográfica natural en la ruta a Japón.

El último enviado a Okinawa llegó en 1761; su nombre era Kusanku. Los practicantes del Te okinawense de esos días se impresionaron por sus demostraciones y ejecución del kata.

Debido al secreto con el cual el Te debía ser practicado, no hay evidencia alguna que indique una clasificación clara de los diversos estilos y tipos de Karate durante sus años de formación, en el siglo XVIII. Gradualmente, sin embargo, el Karate se dividió en dos grupos o tipos: Shorei-ryu o Naha-te y Shorin-Ryu o Shuri-te

A su vez, Naha-te se divide en dos estilos: Goyu-Ryu y Uechi-Ryu

Mientras que Shuri-te se divide en tres estilos: Matsubayashi-ryu, Kobayashi-Ryu y Shobayashi-Ryu.




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