Zen y la vida cotidiana   (parte II)

Parte de una entrevista al sacerdote budista
Eugenio Seizan Fejioorealizada por Mantra FM.


(Puede ver la primera parte de esta entrevista - Zen y la vida cotidiana I.)



Mantra: ¿Por qué el budismo zen y no otra línea del budismo?

E.F.: Porque el budismo zen es zen, mientras que el budismo puede ser una religión. Y zen no es una religión. Hace 2500 años el Buda se planteó la cuestión de por qué la gente se enferma se muere, se pudre. ¿Quién es responsable de todo esto? No hay solución. No hay nadie que pueda explicarlo. Él vio simplemente que era mucho sufrimiento. ¿Cómo se arregla esto?, se preguntó. Y se sentó a meditar, de pura desesperación. De no saber cómo hacer. Consiguió estados de conciencia mucho más livianos pero en ningún momento él estuvo satisfecho porque tenía esa duda. Siguió sentándose y sentándose y finalmente abrió su mente y vio como era el diseño. Y dijo que la vida es sufrimiento. Y el individuo sufre porque piensa en quién es, pero no sabe qué es. 2500 años después, nos encontramos con la situación de que esto ha cambiado. La enseñanza que dejó el Buda, era tan simple como el Óctuple Sendero y las Cuatro Nobles Verdades, y hoy en día hay miles y miles y miles de escrituras en los templos, que se recitan durante algunos festivales, o todos los días. Pero la práctica en sí es simplemente sentarse. Sentarse y abandonar todo, porque no hay solución a la vida nuestra. En realidad no la hay porque no se necesita. Todo lo que uno necesita siempre está. La meditación qué es: indagar, profundamente. Eso es zazen. Se sienta uno e indaga: ¿quién soy yo? ¿por qué sufro? ¿por qué me pasan estas cosas? ¿qué he venido a hacer yo aquí? ¿Qué significa mi propio estar aquí? ¿Por qué estoy aquí y mi corazón está vacío, mi corazón está pesado, mi corazón no está contento?

Mantra: Y no puede ser que la mente nos juegue malas pasadas y que las respuestas nos las dé la mente misma, y no entremos realmente en ese lugar de abandono o de experiencia real. Y sea más una experiencia de la mente. ¿Cómo no confundirnos ahí?

E.F.: Ella hace su juego. Porque ella vino aquí a jugar. Se creó ella misma a través de este cuerpo y es la comandante en jefe. Pero hay algo que no se puede borrar, que es eso que vino por dentro en algún momento y nos dio a nosotros ese inicio: "Tengo que hacer algo" Eso no salió de la mente. La mente lo único que hace es jugar. No le interesa la calidad de la vida, no le interesa el bien y el mal. Solamente jugar. "Uy me enfermé", y ella hace el juego de la enfermedad. "Uy vamos a meditar" y ella hace el juego de la meditación. Pero hay un foco interno, que es la respiración. Y ahí nos podemos embarcar y simplemente estar, con la dificultad que la mente siempre está activa: qué buena respiración, qué corta respiración, etc.

Mantra: ¿La respiración es el eje principal de la meditación?

E.F.: Es lo único. 

Mantra: ¿No hay mantras?

E.F.: No no. Porque la mantra también hace el jueguito de la mente: qué rico sonido, qué bien está saliendo, cómo estoy calmándome. Esto tiene una infinidad de características. Y ella juega con todo. Lo mejor es dejar a la mente, tal cual. A la mente no se la puede tocar. Simplemente hay que seguir ese impulso interior, esa urgencia interior que ha surgido. Ella sabe adonde va a ir.

Mantra: ¿Tampoco se puede domesticar la mente? Si uno es, por ejemplo, pesimista, tiene pensamientos negativos recurrentes, o piensa en el futuro constantemente. ¿Tampoco hay que domesticarla?

E.F.: No se puede. Porque la mente cambia de aspecto constantemente. Aspectos totalmente irreconocibles. La mente puede estar en un momento de buena meditación y estar haciendo comentarios acerca de qué bien me está haciendo esto, y uno no darse cuenta que la mente está jugando.

Mantra: ¡Todo mal con la mente!

E.F.: Por todo esto es que la práctica es tan difícil. Pero cuanto más fuego interno hay, cuanta más urgencia y más fuerza interior, más se puede dejar que la mente descanse. Porque esto es un trabajo donde uno no puede decir yo voy a meditar y después me voy a mi casa y cocino. Todo el santo día hay que estar: ¿quién soy yo? ¿de qué se trata esto?  ¿quién es el autor de mi vida? Porque finalmente, yo he nacido, no tengo la menor idea de cómo fue eso; me enfermo, no puedo evitarlo; envejezco, no puedo evitarlo y me voy a morir, porque todo el mundo en el planeta se muere. "Lo que entra en forma, sale de forma" dijo el Buda. ¿Qué voy a hacer yo? ¿Cómo voy a vivir de aquí hasta que me muera? Yo quiero saber la verdad. Mi maestro quería saber la verdad. Mi otro maestro quería tener la claridad con la mente totalmente despejada como el azul del cielo, y estar libre de todo. Vivir en paz. Y cada uno de acuerdo a la fuerza interior, puede hacer esto, y cada uno lo hace de acuerdo a su característica personal.

Mantra: O sea que no es una meditación que está basada solamente en un espacio de tiempo durante el cual me siento a meditar y entro en ese silencio. Sino que incluso en nuestra actividad cotidiana debo preservar esto.

E.F.: Lo único que se puede hacer es volver al centro y concentrarse en la respiración.

Mantra: Pero cuando yo digo ¿quién soy yo? ¿para qué vine? ¿No es la mente la que pregunta? 

E.F.: ¿Pero qué característica de la mente es la que pregunta? A la mente no le interesa saber quién es. A la mente le interesa jugar. De dónde provienen esas preguntas? Todo es la mente. Pasa que diferentes características tienen diferentes funciones. Es bastante complejo esto para entenderlo. Entonces, uno simplemente quiere salir de este infierno (si es que quiere hacerlo) y hace ese esfuerzo de acuerdo a la claridad que tiene.

Mantra: ¿Por qué dice, "si se quiere salir"? ¿Somos adictos al sufrimiento?

E.F.: No. Es que en realidad nos damos cuenta por primera vez que esto no funciona. Hasta ese momento no va a pasar nada. Mi maestro cuenta de un individuo en Japón que salió de su granja y se metió en el baño, perguntando "esto es todo lo que es". Por cuatro días no salió del baño, con una desesperación por querer saber; absolutamente todo largó ahí dentro del baño. Al cuarto día salió. Su mente se había abierto, de pura desesperación, pánico. Pánico de cómo hacer, qué significa esto. Qué significa Esto en realidad. Se fue al centro de todo y generó la energía para poder cuestionar, para poder indagar. Y qué hizo. Usar una sola cosa: qué es esto, qué es esto qué esto, hasta que su mente se rompió. Paf! Estalló.

Mantra: Con tantos de años experiencia, puede tener cualquier tipo de problema ¿de qué manera lo vive? ¿de qué manera lo afronta?

E.F.: Yo ya no tengo problemas. Los problemas dejé de fabricarlos. Esto es lo que hay. Cada momento esto es lo que hay. ¿Dónde está el problema? Esto es lo que hay. No hay ni siquiera la palabra "aceptación" de lo que hay.

Mantra: ¿Nada lo preocupa? ¿Nada lo perturba?

E.F.: Nada me preocupa. Perturbarme sí. En el momento en que algo ocurre. Si me asaltan o me golpean, me conmueve. Pero ¿qué? esto es lo que ocurrió. ¿Y ahora qué?. La cuestión con la vida del individuo que hace esto, y que ha obtenido una cierta claridad, es que esto es lo que hay, es solo la labor del momento. Cuando uno está en el presente no hay problema; el problema siempre está en el futuro, obtenido de la memoria del individuo. La suma total de su experiencia está ahí para dictarle cómo quiere usted vivir el futuro. Pero el futuro y el pasado son dos ilusiones, que no existen.

Mantra: ¿Y el karma donde entra en todo esto?

E.F.: Yo una vez le pregunté a mi maestro qué es el karma; por allá por los años 80. "Mucho hablar", me dice. "No se preocupe, usted está vacío, ¿dónde está el karma?" Yo le había formulado la pregunta cuando me dolía todo el cuerpo, luego de cuatro, cinco, seis días de estar sentado meditando, incluso retenía líquido. Voy ahí a decirle al maestro. "No, no, son ideas suyas", me decía, "vaya y siéntese ahí, porque usted está vacío." Y si uno tiene fe en ese individuo que lo guía. "estoy vacío, dice que estoy vacío, respirar respirar respirar" ninguna otra cosa, nada de karma ni de nada. Zen está fuera de toda palabra. Yo estoy fuera de la enseñanza de mi maestro. Él sólo me dice vuelva a donde estaba. ¿Y qué tengo que hacer? Recordar. ¿Y qué tengo que recordar? Quién es usted. ¿Por qué sufre? Porque usted no sabe quién es. Siéntese ahi y resuelva eso. Se terminó la instrucción. Tres años después me volvió a hablar (risas). Pero si yo no tengo la fuerza, ese pánico interior, no puedo hacerlo.

Mantra: ¿Hay respuesta a esa pregunta o la respuesta es una experiencia?

E.F.: Nada más que experiencia. No hay palabras que definan la respuesta. 

Mantra: Entonces yo como discípula nunca le voy a poder decir la respuesta a esa pregunta.

E.F.: La entrevista es dígame tal y tal cosa, con la boca cerrada. Entonces el individuo muestra qué quiere decir tal cosa. El maestro Bashō le dijo a un discípulo: "lo que usted busca no es mente, no es Buda, no es una cosa. ¿qué es?" Y ahí estuvo el individuo buscando por diez años aquello que no es una cosa, no es mente y no es Buda. Totalmente vacío.

Mantra: ¿Se desarrolla también la paciencia, se baja la ansiedad?

E.F.: La mente no tiene la capacidad para ver estas cosas. No tiene la perspectiva de ver que algo no existe. Cuando el maestro le dice a usted, desde el principio sin principio, absolutamente nada existe... Mi maestro me lo dice, yo le tengo que creer, y si lo estudio con la mente, no puedo ver eso.

Mantra: ¿Para qué se creó la mente, entonces?

E.F.: Sólo para este cuerpo que está aquí, y para jugar. Esto es un teatro. Imagínese el océano como la experiencia total del cosmos, y ahí surge una olita, que dice "ahhhh qué linda ola que soy... plaf", se terminó, esa es la vida nuestra, solamente una experiencia de la totalidad, siendo siempre agua, océano. El cosmos. La totalidad de las cosas está en cada uno de nosotros. La mente está para ver los objetos, nada más. Cuando se va a dormir, se despierta y ve algo, o piensa, y ahí apareció eso.

Mantra: Pero hay olas y olas. Puedo tener un pasaje como ola turbulenta, o puedo ser una olita, que simplemente la pasa bomba.

E.F.: Ahí está la mente, a ella le gusta la variedad. Es todo la actividad del Cosmos, en la ola grande, en la chiquita, en todas.

Mantra: Volvemos al océano y después volvemos a renacer una y otra vez.

E.F.: Eso nunca se vuelve a formar. Este instante, cósmicamente, nunca va a volver a ocurrir. Esto que está pasando aquí, es una maravilla.

Mantra: Pero no vivimos así, Seizan.

E.F.: No. Por eso buscamos. A través del misticismo, a través de la escritura, a través de gente que lo ha hecho antes, pero nuestra experiencia es muy difícil de hacer, vamos a un ashram y cantamos mantra y experimentamos cosas a través del gurú. Y eso no es así. Pero, bueno, esa es también una manera de experimentar, de aliviar el sufrimiento. Yo conozco a un señor que fue a la India, se vistió de blanco estuvo en un ashram por diez años, y se elevó a un lugar muy precioso. Volvió a su vida cotidiana, en California, y lo esperaba su exnovia con un bebé, y con tener que pagar el alquiler, y ponerse a trabajar. En seis meses se volvió a la India, porque esto era un infierno para él. Pero en la India no hay ningún lugar donde ir, no hay nada para hacer, simplemente lo estoy pasando bien estoy pensando en cosas celestiales...

Mantra: Desde mi mente me parece inimaginablemente aburrido estar 10 años encerrada en un ashram. ¿Cómo expresar esta experiencia que usted dice en un mundo donde nos estamos interrelacionando constantemente? Porque ser espiritual cuando estoy en el medio de la montaña, es una cosa, pero cuando estoy acá y las papas queman, es otra cosa.

E.F.: Por eso a mí me concierne qué utilidad tiene esto que hacemos en la vida cotidiana. Por eso yo le dí el título "Zen y la vida cotidiana" y le dí otro título anterior que se llamaba "El milagro de la presencia". Esto no es nada místico, simplemente es estar aquí, y darme cuenta que yo existo. Una respiración por vez, el milagro de la existencia. Cómo puede ser utilizado esto en la vida cotidiana. Eso es lo que me concierne a mí. Porque querer resolver el hecho de que nací y me voy a morir, querer darle calidad a eso, no a mi situación económica, moral, familiar,y mi relación con toda la gente, sino cómo resolver eso, se llama la Gran Muerte. Por otro lado en el siglo XXI, la gente hace preguntas pequeñas. Me concierne el hecho de que el vecino me trata así, de que voy a l trabajo y me siento así, de que hay huelgas por todos lados... cómo vivir con eso, y como utilizar la meditación en medio de todo eso. En el medio de este barullo, cómo hacer zazen. Respirar y exhalar, nacer y morirse en cada respiración. Eso es zazen. Zazen caminando, zazen postrado, zazen en la cama, zazen en un hospital si estoy enfermo, cómo poder estar presente en cada momento. Pero nos gusta mirar las cosas que son agradables, y cuando estamos metidos hasta aquí en la mierda no queremos saber nada, queremos salir de ahí rápido. Pero eso hay que olerlo y tener esa experiencia y salir de ahí. Y de ahí tenemos la fuerza para poder ver lo que es bonito.

Mantra: ¿La respiración es clave en todo esto?

E.F.: Aunque yo no quiera que sea clave ella está ahí siempre.

Mantra: La conciencia de la respiración.

E.F.: La atención puesta en la respiración es clave. Estar sumergido dentro de esa respiración sin tocarla, y acompañarla, entrar y salir, entrar y salir. Y no va a encontrar ningún arte esotérico que no incluya la respiración. Absolutamente todos la incluyen. 

Mantra: ¿qué o quién nos hace tener certeza de que existimos en un tiempo y espacio, si no es la mente?

E.F.: No. Ella solamente se dedica a esto. Eso es el cosmos mismo. Yo soy un instrumento cósmico, aparecí aquí y voy a desaparecer en un momento. Esto es esto. No hay explicación. Simplemente esto es esto. Cuando yo lo descubra, no lo voy a poder explicar. Sigue siendo simplemente esto. 

Mantra: Pregunta: ¿zazen es entrar en silencio y atender la respiración?

E.F.: Absolutamente. Atender a esto,que tiene como base vital el aire que entra y el aire que sale. ¿Qué es esto? el autor de mi vida, ¿qué es esto? ¿qué función tiene? ¿Por qué ha venido aquí? Cada uno se hace una pregunta diferente respecto a esto. Pero en zen se dice que cada una de las 10.000 preguntas, son la misma pregunta: ¿quién soy yo?

Mantra: ¿Existe una vida sin sufrimiento?

E.F.: Sí que existe. Simplemente tenemos la sensación aparente de que estamos sufriendo. Pero cuando nuestra mente está quieta, no hay identificación con lo que está pasando, no hay sufrimiento. ¿Cuando estoy dormido qué pasa?

Mantra: Muchas veces el sufrimiento nos ayuda a tomar conciencia y nos ayuda a crecer.

E.F.: Porque pensamos, sufrimos. Porque no sabemos quién somos, y pensamos quién somos. Nuestro pensamiento hace nuestra existencia, y de ahí viene el sufrimiento. El Dalai Lama apareció aquí hace cosa de 6 años. Lo único que dijo fue "el ser humano tiene un concepto equivocado de quién es, porque piensa quién es, pero no es así." Eso es fantástico. En lo poquito que dijo.

Mantra: ¿Nunca es tarde para comenzar la práctica?

E.F.: No, no. Hasta la última respiración hay tiempo. Eso decía mi maestro. Yo trabajaba para Donald Trump y le decía a mi maestro que él no iba a poder nunca, y mi me maestro, enojado, me decía no, no. Hasta la última respiración hay oportunidad de despertar.

Mantra: Déjenos una reflexión final, por favor.

E.F.: La vida nuestra no es difícil, simplemente aparenta que es difícil, porque pensamos que es difícil. Pero haciendo una cosa por vez, y pensando un pensamiento por vez, se simplifica nuestra vida.