El Arte del Karate




Entrevista al Gran Maestro Shoshin Nagamine
por J. Brinkmann, para la revista Judo-Karate, en el año 1978.

En esa ocasión, el Maestro Nagamine visitaba la ciudad de Buenos Aires
 con motivo de la presentación de la edición en castellano
 de su libro "La esencia del Karate-do Okinawense". 

Aprovechando la oportunidad de la visita, se celebró además 
una importante exhibición en el Teatro Presidente Alvear.




El viejo proverbio “Karate ni sente nashi" ("No hay primer ataque en el karate"), que sintetiza la esencia del karate-do okinawense, fue varias veces insertado por el maestro en la conversación, definiendo de esta manera lo que los grandes maestros de la antigüedad y los actuales establecen como regla primera en la práctica de este arte. Más allá de la mencionada frase, la charla siguió por estos caminos.


JUDO-KARATE: ¿Cómo vio el karate Matsubayashi de la Argentina?

Maestro SHOSHIN NAGAMINE: El profesor Shigehide Akamine está realizando un notable trabajo en la enseñanza y, por supuesto, los alumnos ponen lo mejor de sí para llegar a entender y captar no sólo la parte técnica, sino lo que significa la esencia del karate que practican y del karate-do en general.

JK:
¿Qué es el karate para usted?

SN: El karate tiene dos formas o senderos: el karate-deporte y el karate-arte o Budo. En Japón y Estados Unidos se practica preponderantemente como deporte. En Okinawa, en cambio, todas las practicas se asientan sobre el Budo. El karate en cualquiera de sus escuelas —Goju-ryu, Shorin-ryu Matsubayashi, Kobayashi, etcétera— no considera al karate-deporte por carecer éste de real profundidad. El deporte sólo vale cuando uno es joven, por contrapartida el Budo sirve para toda la vida. Por medio del Budo podemos encontrar una verdadera filosofía de la vida. Mientras la existencia de los practicantes del karate-deporte es corta, filosóficamente expresado, la del karateca budoka se alarga. Es una lucha para toda la vida, no para un momento. En el Budo existe la dualidad de la vida y la muerte. Allí es entonces cuando debe entrar el Zen. Tomemos el ejemplo en la historia de un gran guerrero japonés, Miyamoto Musashi, que poseía un estado de técnica superior que lo hacía prácticamente invencible. Sin embargo, llego a la conclusión que sin el Zen y el Budo, solamente era una cosa física y de corto tiempo. Así abrazó el Budo, es decir técnica, mente y espíritu unificados.


JK: ¿Puede aclararnos más el término Budo?

SN: El Budo es una lucha consigo mismo. Es una pregunta interior que le da completo sentido a lo que practicamos.


JK: ¿De dónde cree usted que nació la idea del karate-deporte?

SN: Cuando uno es joven, generalmente existe necesidad —llamémosle así— de competir o querer saber si uno puede ganar o ser mejor que el otro, o más rápido. También eso depende muchas veces del espíritu y personalidad de cada
individuo. Querer afirmar su personalidad ganándole a otro o venciéndolo. Este tipo de personas se dedica al karate competitivo que, sin duda, es más atrayente y mas fácil que el karate arte. En este último no existen recompensas exteriores. Aquí uno es vencido por uno mismo. Eso necesita de una voluntad férrea y un dominio sobre sí mismo muy particular. Es un poco la historia de la humanidad. AllÍ, en consecuencia, encontramos Budo.


JK: 
¿Maestro, en su escuela se practica el Zazen?

SN: Sí. es una parte de la enseñanza. Por medio del Zen se trata de llegar a unificar la mente-espiritu y el cuerpo.


JK: ¿Cómo realiza Zazen?

SN: Con ambas piernas cruzadas, para lograr tres puntos de apoyo, de manera que el cuerpo se equilibre y “descanse"
sobre sí mismo. Con la columna recta, los hombros bajos y la inhalación apropiada, se trata de estabilizar la mente. Ese proceso sirve, además, para eliminar contrariedades que pueden existir en ella.


JK: ¿En qué paises se practica el Matsubayashi?

SN: Actualmente se cuenta con aproximadamente 50 dojos, repartidos entre Okinawa, Canadá, Uruguay, Australia y Esta-
dos Unidos.


JK: En su opinión, ¿cómo se relacionan los katas y los kumites?

SN: Los katas, para ser comprendidos, deben ser practicados bajo la enseñanza de un verdadero profesor. De alguien que a su vez haya podido desentrañar el real significado con la ayuda de su maestro. De allí veremos también la necesidad de practicar en una escuela que tenga sus bases y su historia bien claras y conocidas. Los katas son legados a través de varias generaciones de practicantes. El kata en su significado primario es la defensa propia y el ataque propio. La técnica necesaria para defenderse y atacar. El kumite es lo suplementario, lo que irá después de haber entrenado, practicado y entendido un kata. Es la aplicación contra alguien de los movimientos básicos del kata. No se puede entrenar en kumite sin tener una buena práctica en kata. El kumite, por último, es un acto peculiar de compartir, en el que ambos karatecas deben exigirse mutuamente al máximo pero, para que no se convierta en un medio autodestructivo, es imprescindible que los practicantes eliminen de sí mismos todo espíritu de animosidad y competición.


JK: ¿En qué tiempo se logra un 1er. dan en Okinawa?

SN: Según el individuo y el tiempo de práctica, entre dos y tres años. Por supuesto que la mentalidad allí existente es diferente, nadie que no tenga 5º dan puede enseñar. Además, un 1er. dan no sólo consigue su grado por una buena técnica, sino estableciendo si el tipo de mentalidad que posee es apropiado para recibir ese 1er. dan.


JK: ¿Por qué cree que el karate de Okinawa no llegó tan masivamente a Europa como el de Japón o el de Corea?

SN: Porque a Okinawa no llegaron europeos como sucedió y sucede en Japón propiamente dicho. El turismo en Okinawa
comprende un 90 % de americanos.


JK: ¿Oué perspectivas le ve al karate del futuro? ¿cómo será?

SN: El karate se practica cada vez más. Surgen nuevos y excelentes profesores, así como (también hay dualidad en todo)
los que sin conocimiento o sin práctica suficiente se lanzan a la aventura de enseñar. Sin embargo, es notorio una creciente revaloración por parte de las personas que buscan un profesor reconocido, una escuela reconocida. El karate, de esta manera, va a progresar en todo el mundo. No sólo el karate-do sino también el karate deporte. Todo dependerá, entonces, de que los actuales profesores encuentren sucesores que lleven adelante y con el mejor espíritu de Budo, las enseñanzas recibidas. De todas formas, el karate siempre seguirá existiendo, así como existe el futuro.

El karate, si se enseña mal o se practica para mal es carente de valor para el progreso humano. Es por eso que
siempre debe existir una buena dirección y una buena enseñanza. Este debe apuntar a tres principios o metas: al espíritu del practicante, a su salud y a la formación técnica correcta. Nosotros tenemos la obligación de dejar para el futuro un número aceptable de personas capacitadas para que cumplan a su vez con este fin. No, cantidad sino calidad...




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